Ajuste y conflictividad. La burocracia cómplice, bajo presión

Crecen los conflictos frente al ajuste. Una verdadera olla a presión que complica los planes de la burocracia. Hay que reclamar un paro nacional de todas las centrales, mientras lo vamos preparando desde abajo. 

Paca red

Escribe Guillermo Pacagnini

El ajuste macrista es serial por la necesidad de las corporaciones de descargar la crisis sobre los trabajadores. Las inéditas oleadas de despidos estatales, responden a la decisión de «achicar el gasto fiscal». Y en el sector privado despiden porque las patronales requieren «bajar el costo laboral» para mantener sus ganancias. Topes salariales y tarifazo, responden a la misma lógica: que los de abajo les paguemos la fiesta. Hay más de 110.000 despidos contabilizados, la amenaza de la UIA de sumar 200.000 más y la desaparición de 50.000 puestos en la construcción.
Los estatales luchan por lugar con tomas, marchas y paros en más de 10 provincias. Hay resistencia en los privados contra la «reprogramación productiva». Pero para derrotar este ajuste y torcerle el brazo a Macri, hace falta una lucha nacional que tenga continuidad. Macri tiene un sostén político en el PJ y Massa. Pero la burocracia sindical juega el más pérfido papel. La bronca es creciente, la disposición a la pelea también, pero la unidad no llega por responsabilidad de esos dirigentes.

Unidad para sostener el ajuste

Ya durante la campaña electoral repartieron favores entre Macri y Massa. Apoyando proyectos patronales a cambio de prebendas y garantías para sus privilegios. Apenas subió, Macri prometió devolverles parte del control de fondos de obras sociales que es plata que pertenece a los trabajadores. Eso sí, a cambio de contener los conflictos y dejar correr el ajuste. Por un lado, vertebran trabajosamente y rencillas mediantes, el objetivo estratégico de la CGT única. Un proyecto pactado para agosto, para construir una pata sindical sólida que permita a patronales y gobiernos soñar con un deseado «pacto social». Mientras tanto, se dispusieron a dar muestras de merecer las contraprestaciones de los de arriba. Pasaron más de tres meses, decenas de miles de despidos, un millón y medio de nuevos pobres y…. no han lanzado ninguna medida de fuerza. Peor aún, sobran las perlas negras de su conducta gobiernera y propatronal. Tanto Barrionuevo como Piumato, elogiaron los despidos blandiendo el argumento de los «ñoquis». Pignanelli encabezó las asambleas «informativas» en la Volswagen, para legalizar centenares de suspensiones con recorte salarial, que debieron alivianar por presión de los trabajadores.
El colmo fue el burócrata Roberto Fernández, quien se sentó junto al ministro Dietrich en el acto en la Casa Rosada donde se anunció una suba del 100% en las tarifas de trenes y colectivos. «Roberto, te agradezco especialmente», le dijo Dietrich a Fernández que devolvió la atención: «No voy a ser hipócrita, hay que pagar tarifa para funcionar». A confesión de parte…

El piso se les mueve

La lucha y la bronca está obligando a este sector de la vieja dirigencia a tener que ensayar algunas críticas. Comenzaron a quejarse tibiamente por ganancias, una demanda justa pero muy parcial en el universo de los trabajadores, además que no reclaman la anulación del impuesto, sino otro ajuste en el mínimo. Después solicitaron que se dupliquen o eventualmente tripliquen las indemnizaciones, medidas que ya fracasaron y no impiden los despidos. Sobre fines de mes, se avinieron a reflotar proyectos de prohibición de despidos. Pero sin reclamar retroactividad ni penalización para las empresas que no cumplan. Ahora están llamando a una acción para el 29. Primero en un estadio, después se habló de una gran marcha, ahora parece que sería un acto en el monumento al trabajo, pero todo parece ceñido a algunos reclamos puntuales y una acción destinada más a descomprimir que a poner en marcha el plan de lucha que hace falta.

Fortalecer la Jornada del 19 de CTA y darle continuidad

El parazo estatal del 24/2 demostró que cuando hay unidad la pelea se amplifica. Sin embargo no hubo continuidad y la Jornada del 29 de la CTA Autónoma fue un paso adelante pero insuficiente. Se necesita una medida nacional que fortalezca las luchas en curso, las unifique y tenga continuidad con un plan de lucha. El 19 hay convocada una nueva Jornada Nacional de Lucha de la CTA/A. ATE ha resuelto parar en el país, CICOP y FeSProSa, Judiciales, serán de la partida y se planea confluir con la marcha de movimientos sociales convocada para ese día. Pero la medida todavía hay que prepararla desde los lugares de trabajo. Con reuniones de activistas, asambleas y plenarios abiertos. Votando el pliego que debe incluir un aumento general de salarios, jubilaciones y planes sociales, una verdadera ley de emergencia ocupacional que plantee la reincorporación de todos los despedidos, la prohibición de despidos y suspensiones, la apertura de los libros y el reparto de las horas de trabajo con la estatización con control de los trabajadores de toda empresa que cierre o no cumpla con esta ley, paritarias libres, anulación del impuesto al salario, el fin de la criminalización de la protesta, como parte de un programa de emergencia para que la crisis la paguen las corporaciones. Y ampliar la convocatoria a todas las demás centrales emplazando a sus dirigentes para que llamen a un paro nacional y un plan de lucha. La unidad en la acción es el camino para pararle la mano al ajuste de Macri, los gobernadores y las corporaciones.

burocracia con Macri

 

PAMI recorta descuentos. Golpe a la salud de los jubilados

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Escribe Guillermo Pacagnini

El 7 de abril fue el día mundial de la salud y, con el sarcasmo de los mercenarios del ajuste, el titular del PAMI, Carlos Regazzoni, anunció la decisión de reducir la cobertura de unos 160 medicamentos que sus afiliados recibían en forma gratuita. La medida, absolutamente inconsulta a los jubilados y trabajadores de la salud, pese a que cosechó críticas entre farmacéuticos y diversas entidades de salud, fue ratificada por las autoridades del PAMI. El recorte afecta a unos 160 medicamentos que ahora sólo mantendrán descuentos de entre el 50 y el 80%. Y, desnudando su verdadero carácter, surge del acuerdo con las cámaras empresarias de la industria farmacéutica, con quienes cerraron un contrato hasta fines de 2016 que incluye esta cláusula. Un verdadero ataque a la salud de los jubilados que, además de cobrar una miseria, ahora ni siquiera contarán con esa ventaja relativa de acceso al medicamento. Las corporaciones de la industria farmacéutica que han aumentado el precio de los medicamentos, objetan el patentamiento de la escasa producción de laboratorios públicos, ahora reciben otro premio. Hay que anular esta medida y avanzar en salvaguarda de la salud de los abuelos, declarando a los medicamentos de utilidad pública para disponer por ley su acceso gratuito a todos los jubilados, como un primer paso hacia una reforma sanitaria global.

Después de la Jornada del 29 – Unidad contra Macri y su ajuste

En vísperas de otra oleada de despidos, nuevos tarifazos y puja salarial se multiplican los conflictos. Se necesita ampliar la unidad hacia un plan de lucha nacional.

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Escribe GUILLERMO PACAGNINI

El ministro Prat Gay, provocador serial de los trabajadores, volvió a abrir la boca: «Recién estamos acomodando la basura». Una unívoca señal de que el ajuste recién empieza. Esa es la verdadera lectura del «gradualismo». El 31 de marzo vencen miles de contratos que pueden transformarse en telegramas de despido. Ya van más de 100.000 cesantías en el Estado y en el sector privado. Casi sin respiro, cuando se empieza a sentir el tarifazo de la luz, se anuncian nuevas subas en el gas y el transporte. Y tanto Macri como las patronales siguen pulseando por encorsetar las paritarias con aumentos a la baja. Ello aumenta la bronca y la disposición a la lucha con diversidad de conflictos. Diez provincias con paros en la salud, ocho con los docentes en lucha, Tierra del Fuego incendiada (valga la redundancia) y otros provincialazos que se incuban, paritarias trabadas y paros de 48 horas de los estatales bonaerenses, acampe de los bancarios y se viene un paro de la CTERA. Sobran ingredientes para un paro nacional. Pero las peleas siguen dispersas por lugar y gremio. De esa forma podremos lograr triunfos parciales, pero no vamos a derrotar el ajuste. Para ello necesitamos desarrollar la mayor unidad de acción.
Urge convocar a  un paro nacional
La clave del parazo y la masiva marcha estatal del 24 fue la unidad lograda entre diversos sectores de estatales y entre los que pertenecen a ambas CTA. Pero se necesita un mayor arco, con el sector privado y los movimientos sociales. Las CGT hablan de unidad entre ellas, pero para tener una mejor interlocución con Macri y no para la lucha y se ciñen sólo al tema de Ganancias. Necesitamos la pelea por un programa de emergencia más integral. Que plantee un aumento general de salarios, jubilaciones y planes sociales actualizados trimestralmente, anular el impuesto al salario así como también el IVA y proceder al control popular de precios para combatir la inflación, anular los tarifazos, dejar de pagar la deuda  y establecer una reforma tributaria progresiva para que paguen más los que más tienen, entre otras medidas. Necesitamos la mayor unidad en la diversidad, para lograr una gran movilización nacional, sin sectarismos. Unidad con muchos con los que a lo mejor ayer no nos encontramos, pero hoy nos tenemos que juntar para enfrentar este brutal ajuste. Hay que prepararla desde abajo, en asambleas, plenarios abiertos y reuniones de activistas. Y a la vez, sin depositar la menor confianza, reclamarle a los dirigentes cegetistas la necesidad de convocar junto a las CTA y los movimientos sociales a un paro y un plan de lucha nacional para derrotar el ajuste.

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Por un paro nacional para frenar el ajuste

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Escribe Guillermo Pacagnini

El paro estatal del 24/2 fue la primera respuesta unificada a los despidos y el techo salarial. Demostró el fracaso de la campaña macrista de lograr base social para justificar recortes en los planteles que dejó precarizados el gobierno K. Pero también condicionó la maniobra de utilizar a la paritaria docente como un techo salarial testigo para las negociaciones provinciales. Se lograron aumentos mayores o se incentivaron tremendas luchas como en Santiago o Tierra del Fuego. En Buenos Aires, Vidal al cerrar la paritaria estatal con la complicidad de los dirigentes de lapicera fácil, no hizo otra cosa que profundizar la lucha (ver pág. 12). Este 16 hay paro nacional de ATE, FeSProSa y CONADUH, luchas provinciales y jornada piquetera. Sin embargo, se requiere mayor coordinación por el salario y para parar la nueva oleada de despidos. Solamente en salud nacional hay 1330 despidos, desmantelaron programas enteros y ahora atacan al Hospital Posadas. En el sector privado también arrecian despidos y suspensiones. Más de 100.000 puestos de trabajo se han perdido y eso pone a la orden del día la necesidad de un paro nacional. La Jornada de CTA A del 29, puede ser el primer paso. Todavía hay que ratificarla y llevarla a la base, para que ese día se exprese con fuerza y, junto a la Multisectorial, haya paros y marchas en todo el país. La CTA Yasky después de sumarse el 24, habla de la necesidad de una jornada. Las CGTs con una mano hacen señales de protesta, con la otra sostienen el gobierno. Hablan de una marcha para abril por ganancias. Eso no alcanza. Se necesita preparar un paro nacional de todas las centrales y los movimientos sociales. Y por un plan de emergencia obrero y popular. Un plan de lucha no sólo para anular el indigno impuesto al sueldo, sino para reclamar un aumento general de salarios, jubilaciones y planes sociales actualizados según inflación, la reincorporación de los despedidos y la prohibición por ley de nuevos despidos, estatizando a la empresa que no cumpla. Estos deberán ser los primeros puntos de un plan alternativo que anule el tarifazo y combata la inflación descargando la crisis sobre las corporaciones y no sobre el pueblo trabajador.

Epidemia de Dengue. Macri: ¿qué hiciste hoy contra el mosquito?

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Escribe Guillermo Pacagnini

La epidemia de dengue todavía no llegó al pico que se prevé para Semana Santa y ya hay más de 20.000 casos documentados en más de 21 provincias. Si en 2009 el dengue llegó a cerca de 28000 casos en sólo 14 provincias, es evidente que, aunque haya subregistro inducido, la dinámica marca una epidemia mucho más severa.

Ocultamiento deliberado de las causas

Primero fue el verso de la enfermedad “importada”, ahora reconocen que el 90% de los casos son autóctonos. Pero lo que hay es un ocultamiento de las causas, funcional a eludir las medidas de fondo que hay que tomar y descargar la responsabilidad en la gente. La verdad es que hay una relación causa-efecto de esta enfermedad “emergente” con las condiciones socioeconómicas. La pobreza y creciente déficit de saneamiento ambiental son una base estructural de la epidemia. El Noreste donde se concentra la mayor parte de los casos no necesita mayor ilustración, pero en el área metropolitana donde está la mayor concentración poblacional son alarmantes las deficiencias sociales y de la mano de ellas la mayor incidencia de la enfermedad. Con cerca del 60% sin cloacas y el 27% sin agua corriente o casi el 36% en calles inundables, la exposición a la epidemia está garantizada.
Sin dudas se debe al cambio climático, las inundaciones favorecidas por la tala indiscriminada, la sojización y el uso masivo de herbicidas, es decir por el impacto del modelo capitalista extractivista. La recurrencia empeorada de la epidemia indica que la política de desentendimiento del estado ha fracasado.

Transfieren la responsabilidad a la población
La vergonzante consigna central de la campaña del Ministerio de Salud es “¿Qué hiciste hoy contra el mosquito?”. La cartelería se completa con imperativos que transfieren la responsabilidad al pueblo y estigmatizan a los más pobres. “Evitá, reforzá, tapá, usá…”
En lugar de implementar la fabricación estatal de repelentes no contaminantes, facilitan el negocio de las empresas y la gente paga casi $100 el aerosol.
En lugar de implementar un plan de obras públicas orientadas al saneamiento ambiental, combatir la urbanización caótica y generar fuentes de trabajo, se le paga a los buitres y se descarga un feroz ajuste que agrava la pobreza.
En lugar de apuntalar la crisis agónica del sistema sanitario con un shock de inversión presupuestaria y de servicios, mantienen las partidas históricamente más bajas para salud y despiden a 1330 trabajadores del sistema. El ajuste macrista agrava la epidemia.

Declarar la emergencia sanitaria nacional
Se viene el pico de la epidemia. Junto a la planificación de las medidas de fondo se necesita una gran movilización sanitaria y social orientada desde el estado y controlada por las organizaciones de trabajadores y vecinos. Declarando la emergencia sanitaria nacional por el dengue mediante:
Una partida presupuestaria de emergencia en base a no pagarle a los buitres y cobrarle un impuesto especial a las multinacionales farmacéuticas.
Inmediato refuerzo en personal e infraestructura del sistema sanitario en todas las provincias. Movilización de agentes sanitarios para una campaña activa en todas las zonas afectadas.
Fabricación estatal y declaración de utilidad pública de los repelentes e insumos para combatir la epidemia y su distribución gratuita.

Dengue-Cabezales