Después del paro general: seguirla con 48 hs y un plan de lucha

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Hay que seguirla con 48 hs y un plan de lucha

 La medida de fuerza nacional de los días 27 y 28 ocupó el centro de la escena nacional y también abrió importantes debates entre los luchadores que es menester abordar. Se trató de una nueva demostración masiva de la bronca y la fuerza de los trabajadores que superó la disputa mancomunada del gobierno, la patronal y los dirigentes sindicales oficialistas. Fue un castigo al ajuste pero menor que el del 10 de abril, en gran parte por la política burocrática rol  de los Moyano y Barrionuevo. El acierto de convocar a las 36 hs y las acciones de la CTA y fundamentalmente el creciente protagonismo de la izquierda y los piquetes fueron un factor positivo para que la medida se sienta con fuerza. Ahora, hay que seguirla con 48 hs y un plan de lucha.

GuillePaca

Guillermo Pacagnini

El debate sobre el balance del paro es muy importante. Y es bueno no quedar entrampa-dos en posiciones que distorsionan lo que pasó, con el objetivo de, o bien negar la realidad del país, o bien ocultar sus responsabilidades frente a los trabajadores.

Radiografía del paro

Lo primero es que se trató de una medida nacional -la segunda en 2014 y la tercera en el gobierno K- que se expresó en grandes sectores de los trabajadores. Se sintió entre los estatales, docentes y trabajadores de la salud; fue fuerte en ferroviarios, bancarios, alimentación. También impacto en sectores de la industria, aunque con desigualdades. Primó en las grandes ciudades, con menor incidencia en el interior.
En Capital algunas líneas del subte se sumaron. Aunque la UTA no paró, muchas líneas de colectivos circularon con pocos pasajeros. Y esto se mantuvo así durante todo el día. Es decir, fue un nuevo golpe al gobierno y las patronales. Y otro cachetazo a la CGT Caló, a Pignaneli, a Yasky y demás dirigentes gobier-neros, que profundiza el odio y la ruptura de sus bases. Por supuesto que los presidenciables del establishment, de manera abierta o encubierta estuvieron en la vereda de enfrente de los trabajadores. Su presencia o aval al Consejo de las Américas, reunido el mismo día del paro, además de un símbolo provocador, fue una verdadera confesión de parte de su defensa del modelo de ajuste.

¿Por qué no fue como el 10 de abril?

Sin perder de vista el marco anterior, también se debe analizar que la medida fue menor al paro del 10 de abril. Y esto se explica por varias razones:
· La recesión está golpeando y la preocupación por no perder el empleo hizo que hubiera sectores -fundamentalmente en la industria- que, bajo las presiones patronales y con una convocatoria dividida, no se sumaran.
· La decisión de la UTA de no parar, tras recibir las prebendas del gobierno y conseguirle subsidios a las patronales del transporte.
· El desprestigio gigantesco de Moyano, Barrionuevo y demás dirigentes burocráticos, que tardaron cuatro meses en convocar nuevamente luego del parazo de abril. Es un secreto a voces que estuvieron haciendo la plancha porque apuntalaron la gobernabilidad pese al aumento de los despidos, suspensiones y el ajuste. Y que, además de garantes del viejo modelo sindical -punto que comparten con la burocracia oficialista- trabajan para proyectos políticos -como ahora el de Macri- que se dan de bruces con las necesidades obreras y populares.
En ese escenario de disputa, haber logrado una medida tan importante es un triunfo de los trabajadores. Aquí hay que valorar positivamente la decisión de la CTA de convocar a una medida de 36hs, cortes y una movilización unitaria con la izquierda a Plaza Congreso el día 27. Junto a los piquetes de la izquierda del 28, la medida nacional tuvo un carácter activo, contrastando con inmovilismo propuesto por la CGT.

La izquierda y los sectores combativos ganan protagonismo

La izquierda (y nuestra corriente como parte de ella) emergió como uno de los factores clave del paro con un protagonismo superior al que ya se había conseguido en abril. Movilizando, yendo a garantizar piquetes en los principales accesos y puntos importantes de las grandes ciudades del país, debatiendo en asambleas e impulsando la medida desde abajo, proponiendo un programa con una salida para que la crisis no la paguemos los trabajadores. Los sindicatos y seccionales, las comisiones internas y agrupaciones gremiales orientadas por la izquierda, junto al papel público de los partidos fueron uno de los actores del paro, reconocido por los analistas y por la propia burocracia, muy a su pesar. Por eso, fueron blanco de los ataques y acusaciones del gobierno y los medios oficialistas, con la complicidad de los dirigentes vendidos, que ven allí el germen de una nueva dirección democrática y de lucha.
Es así porque ante los ataques de gobernantes y empresarios y la traición permanente de la burocracia, crece entre los trabajadores la decisión de salir a la pelea y organizarse con quienes de verdad quieren pelearla hasta el final. La radicalización y el protagonismo de los luchadores obreros, es sin dudas una expresión del peso creciente de la izquierda en la escena nacional.

El día después

El gobierno rápidamente salió a decir que no modificará el impuesto al salario ni abrirá las paritarias. Después, con el vergonzoso aval de Caló y Yasky, intentó descomprimir con el anunciando aumento del salario mínimo que está a años luz del índice inflacionario, fragmentado en cuotas y que además impacta solamente en el 1% de los trabajadores. Una verdadera burla urdida en una reunión de amigos del gobierno. Mientras negaban respuestas a los trabajadores, Kicillof disertaba en el Consejo de las Américas y consensuaba con las grandes empresas y bancos los planes para seguir garantizando los negocios capitalistas y la entrega del país.
Ante este panorama muchos trabajadores se preguntan para qué sirven estas medidas, si no logran torcerle el brazo al gobierno y las patronales. Más allá que el paro ayuda a las luchas sectoriales en curso -como las de salud, estatales y algunas empresas privadas- y sirve para acumular fuerzas, esas dudas son reales y tienen que ver con el rol de la burocracia sindical. Porque la desconfianza en esos dirigentes de las CGT es fundada, ya que en lugar de estar discutiendo la continuidad, a lo sumo planean alguna marcha para el mes que viene, privilegiando el desarrollo de proyectos electorales de carácter patronal.

Las próximas tareas

Nosotros somos categóricos. Para derrotar el ajuste, se necesita darle continuidad a este paro y sin dilaciones. Porque urge imponer una ley que prohíba despidos y suspensiones con estatización de toda empresa que no cumpla; aumentar salarios, jubilaciones y planes sociales y ponerle coto a la sangría de la deuda, como primeras medidas de un plan de emergencia para salir de la crisis. No podemos quedarnos de brazos cruzados y esperar otras medidas aisladas dentro de varios meses. Hay que debatir las conclusiones del paro en todos los lugares de trabajo y decidir las próximas medidas de lucha. Preparando y exigiendo un paro activo de 48 hs y un plan de lucha nacional.
Unida a la pelea por la continuidad y por un programa de salida, se coloca con fuerza la batalla por una nueva dirección y un nuevo modelo sindical democrático para el movimiento obrero. Hay que seguir recuperando seccionales, comisiones internas y sumando nuevos delegados.
Para empujar con mayor fuerza estas primeras tareas, no sirve despilfarrar la energía que mostró la izquierda política y social cuando pegó junta en estos días de lucha. Hay que superar el divisionismo autoproclamatorio de los espacios sindicales que impulsan por separado el PO, el PTS y otras fuerzas del FIT. Hace falta un plenario de todas las corrientes de izquierda y combativas para discutir cómo encarar la continuidad de la pelea. La CTA también tiene que ser parte de la convocatoria.

Para responder a lo que viene, la pelea sindical no es suficiente

La otra gran tarea tiene que ver con la necesidad de una alternativa política de los trabajadores. Una fuerza unitaria de toda la izquierda política y social, para dar batalla contra los partidos y políticos del sistema. Te invitamos a fortalecer el MST-Nueva Izquierda para pelear por esa amplia unidad. Se vienen nuevas confrontaciones. Los trabajadores han mostrado decisión de poner el cuerpo para defender su dignidad. La burocracia hará el trabajo sucio para patronales y gobierno, buscando derrotar al nuevo activismo. Tenemos que unirnos para estar a la altura de esta realidad y lograr una nueva dirección para el movimiento obrero.
El paro mostró que hay condiciones de avanzar y también los problemas a superar. Manos a la obra.

  Guillermo Pacagnini    

Mesa Nacional CTA  

Coord. Corriente  Sindical del MST

 

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