CTA: se sintió fuerte el paro nacional

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Movilizaciones en todo el país

El paro de la CTA del 8 de junio se transformó en un hecho político muy importante. Se sintió en un sector importante del movimiento obrero, los cien cortes y movilizaciones a escala nacional y la masiva marcha a Plaza de Mayo, mostraron la bronca. Y plantaron a la CTA como referencia para los que luchan.

Guillermo Pacagnini. Coordinador Corriente Sindical MST, miembro Mesa Nacional CTA

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El paro tuvo fuerza en los trabajadores estatales de la administración pública nacional y provincial, pese a las desigualdades que se evidenciaron en ATE. Pararon nucleados en FesProSa los trabajadores de la salud en doce provincias y se movilizaron en otras ocho. El paro en los hospitales organizado por CICOP con ATE fue masivo. Otro de los datos salientes fue la fuerte adhesión en el gremio docente en 15 provincias, con alta significación en el SUTEBA bonaerense muy a pesar de su dirección. Con mucho esfuerzo por las dificultades propias del sector, también la medida alcanzó a sectores de gremios privados.

Las movilizaciones y cortes desde el paso La Quiaca-Villazón hasta Ushuaia marcaron la unidad de los distintos componentes de la central. Por primera vez desde los sucesos de fines de los ’90 se logró cortar el puente que une Resistencia con Corrientes. Y la marcha a Plaza de Mayo coronó una jornada de lucha que fue toda una señal para el gobierno de Cristina Kirchner. Nuestra corriente sindical trabajó intensamente en el paro y los cortes en todo el país, así como el Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive puso su fuerza organizada al servicio del éxito de las movilizaciones.

Varios factores garantizaron la medida

La primera razón es objetiva: sobraban condiciones y necesidad para una medida nacional. El paro estuvo a tono con la coyuntura nacional de crisis económica, desgaste del gobierno, rechazo obrero y popular a las medidas de ajuste y un tenor de conflicto social in crescendo.

La oportunidad del paro fue motivo de intenso debate al interior de nuestra central, por lo cual se retrasó la ejecución de la medida. Como bien lo marcó Pablo Micheli, fue acertada la decisión tomada en el Confederal tras intensas discusiones. Que nuestra corriente compartió desde que a fines del 2011 se votó preparar el paro y por la que batallamos. Y deja una conclusión: las iniciativas del gobierno nacional no tienen que hacer dudar a una dirección de una central autónoma y combativa: Ya no surten el efecto de antaño y no deben confundirnos a la hora de marcar la agenda de reclamos de los trabajadores.

Una segunda razón fue el acierto en los puntos de reclamo que se transformaron en ejes de un pliego de conjunto y que demandan urgente solución: techo salarial, la nulidad del impuesto al salario y la eliminación del tope a las asignaciones, entre otros.

El tercer factor fue que el paro empalmó con la disposición a la lucha de un sector de los trabajadores que vieron en la CTA una referencia para salir a la pelea por sus reivindicaciones sectoriales, pero también por estos reclamos de conjunto. Y esto es un avance en la necesidad de unificar los reclamos.

Esto fue notable en particular en los docentes, que pararon más allá de su afiliación a la central y más allá de los sectores dirigidos por la oposición a la Celeste. La organización del espacio docente y la Federación en curso en la CTA fueron un espaldarazo para ello.

Las declaraciones antiobreras de Abal Medina y el apoyo de Moyano también fueron un síntoma de que el paro pegó fuerte.

La continuidad

La necesidad de mantener la iniciativa y profundizar la postulación de la CTA para aprovechar este éxito político quedó como tarea presente. Apoyando todos los reclamos y luchas en curso. Levantando, además de las reivindicaciones urgentes actuales, un programa de emergencia que ofrezca una salida a la crisis desde la óptica de los trabajadores, entre otras medidas que apunten a cambiar de raíz el modelo. La crisis no tenemos que pagarla los trabajadores y el pueblo.

Y avanzando en la organización de la CTA en el sector privado, preparando un fuerte plenario nacional para el 25 de agosto, así como consolidando el terreno ganado en el gremio docente.

Además del paro de Camioneros, Moyano ha anunciado movilizaciones por primera vez desde la CGT. Ya es hora de que no solamente critique de palabra, sino de que pase a los hechos y se avenga a la unidad de acción con la CTA. Si se diera una movilización conjunta por la agenda común planteada, fortalecería al movimiento obrero, las peleas sectoriales y sentaría condiciones para un plan de lucha nacional que se necesita para derrotar el ajuste del gobierno de Cristina.