Debates en torno a la unidad de acción: La reunión con Moyano potencia el paro

Sin lugar a dudas la visita de Moyano y la plana mayor de la CGT a la sede de nuestra central, reunión en la cual participé como parte de la mesa nacional, ha sido un hecho de gran importancia política. Esta valoración obedece a varias razones.
En primer lugar porque, más allá de las profundas diferencias, se articuló un programa común y, si bien la CGT no se avino al paro conjunto, sumó a Camioneros a la marcha lo cual fortalece la acción y a su vez coloca la posibilidad de la confluencia con otros sectores de trabajadores. Este sólo hecho, para los que ponemos un centro en la movilización y queremos enfrentar de verdad al gobierno y su ajuste, es un gran paso adelante. Pero también porque es la primera vez que la CGT reconoce fácticamente a la CTA en un país donde el imperio del unicato y el viejo modelo sindical es defendido por el gobierno, la oposición basada en los viejos partidos, las patronales y toda la vieja burocracia. Modelo que presenta grandes grietas, cuestionado desde abajo por el hartazgo de miles y miles de trabajadores y una nueva camada de activistas y dirigentes de base que despuntan en las luchas. Y que ha generado una gran división en la losa burocrática que representa la vieja dirigencia. Un signo de los tiempos que vienen.
Pero también ha traído debate en una franja de luchadores y en algunos sectores de la propia CTA. Basados en una lógica desconfianza hacia dirigentes como Moyano, que han estado largo tiempo con el gobierno y defienden el viejo modelo sindical, se niegan a toda táctica unitaria y, por esa vía, debilitan la movilización. Influidos muchas veces por argumentos de dirigentes afines al gobierno y sectores sectarios, que siembran confusión y fomentan políticas divisionistas.
Nosotros creemos que las tácticas unitarias son necesarias para impulsar la movilización en primer lugar, pero también en función de construir la nueva dirección que se necesita, en función de que los trabajadores vayan sacando conclusiones al ver en la acción a los dirigentes en los que todavía confía.
Por eso, si el programa responde a las necesidades de los trabajadores (salario mínimo, asignaciones sin tope, impuesto al salario), si fortalece la movilización (reventar la Plaza nos pone más cerca de torcerle el brazo a Cristina) y si se mantiene la independencia política y organizativa, la unidad de acción es correcta.
En este caso, la CTA sale fortalecida porque hace meses que viene llamando a Moyano. Apenas éste rompió con el gobierno y mucho más cuando se negó a convalidar la última parodia del consejo del salario, la CTA insistió en sumar esfuerzos por un programa común.
Si el paro sale más extendido, las movilizaciones amplificadas y si la Plaza de Mayo le da continuidad y aún supera a los paros del 8 y del 27 de junio, estamos más cerca de torcerle el brazo a Cristina y lograr derrotarla en puntos que atañen a conquistas fundamentales de la clase obrera.

Guillermo Pacagnini

 

Desde Alfonsín hasta los K – Desmalvinizar: una política de Estado

Guillermo Pacagnini

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La desmalvinización nació de la propia dictadura que llevó a la derrota y siguió con los gobiernos de Alfonsín, Menem, De la Rúa y los Kirchner. Buscan circunscribir la guerra a un episodio aislado y descontextualizarla de sus antecedentes, del reclamo de soberanía y de la lucha antiimperialista.

La guerra de 1982 sacudió tanto la matriz de dominación imperial en la región que no solo preocupó en su momento a los piratas ingleses. El presidente yanqui Reagan y el Papa, la ONU, la OEA y los gobiernos cipayos que se sucedieron hasta hoy trataron de desmontar la energía antiimperialista.

Para desmalvinizar usaron varios argumentos, como apelar a la condena social a la dictadura genocida -homologándola al combate contra el enclave inglés- o difundir que “gracias a la derrota se fueron los militares”. Pero las libertades democráticas conquistadas con la caída de la dictadura no vinieron de la mano de Thatcher y su ejército gurka. Fue la movilización de los trabajadores y el pueblo la que volteó a Galtieri e hirió de muerte al régimen del “proceso”.

Anestesiar la conciencia antiimperialista al servicio de la entrega

Desmalvinizar incluye varios objetivos. Desde desterrar la premisa de que es posible enfrentar militarmente al imperialismo, hasta convencer de que nunca más debemos intentar acciones contra la dominación imperialista. Es ignorar los reclamos de los ex combatientes y veteranos a los que trataron de condenar al olvido. Es preservar la estructura fundamental de las FF.AA. pese a la ineptitud demostrada en la guerra, reforzando su carácter de fuerza represiva y debilitando -según las órdenes imperialistas- toda política de defensa nacional.

Desmalvinizar es también ratificar el Sistema Interamericano de Defensa y demás pactos políticos y militares que nos atan militarmente a los yanquis. En plena eclosión de la lucha por los derechos humanos, Alfonsín mandó generales argentinos a la Conferencia de Ejércitos Americanos en 1985. En el ’86, la Conferencia Naval Interamericana se reunió en Mar del Plata y empujó a que Argentina vuelva a participar de los ejercicios conjuntos con la armada yanqui UNITAS, o sea junto a quienes ayudaron a hundir el Crucero General Belgrano. Menem, con las “relaciones carnales”, profundizó la desmalvinización y ratificó los tratados de desarme y liquidación de la defensa nacional. Los K, con su barniz nac&pop avanzaron en la entrega del petróleo y la plataforma submarina.

La otra cara de la desmalvinización es la entrega, línea seguida por los gobiernos de la UCR, el PJ, la Alianza y los K. Todos pagaron deuda externa fraudulenta, mantuvieron las privatizaciones y preservaron las ganancias de los dueños de decenas de “malvinas” enclavadas en el territorio continental: estancias, pools de siembra, fábricas, bancos.

Todos ellos aseguraron que por “medios diplomáticos” se lograría todo, mientras seguían con la entrega. En realidad, el país sólo cosecha desastres. Ahora, cuando la Thatcher volvió a extender el dominio británico sobre aguas argentinas, los supuestos “países amigos” demostraron ser amigos de los piratas.

Remalvinizar

No debemos darles ninguna garantía a los piratas ni renunciar a priori a ninguna medida soberana, sea militar, económica o política. Las Malvinas fueron usurpadas y mantenidas como enclave imperialista. Los “éxitos” diplomáticos sólo consiguieron extender el control sobre aguas territoriales y mayor saqueo de recursos naturales. Las recientes provocaciones de los líderes británicos ameritan la ruptura de relaciones, la expropiación de los bienes ingleses y la suspensión del pago de deuda a la banca británica y a sus socios. Remalvinizar es redoblar la lucha por la soberanía argentina en Malvinas como parte de la pelea por la segunda y definitiva independencia de nuestro país y de Latinoamérica.

Malvinas: La verdad sobre el Informe Rattenbach

El documento prueba que se podía ganar la guerra

 

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Guillermo Pacagnini

El objetivo real del acto “malvinense” del martes 7 de Cristina K fue amortiguar con pirotecnia nac & pop la antipatía que están generando las medidas de ajuste en ciernes. Los piratas y sus súbditos isleños se tranquilizaron porque no hubo ningún anuncio que los perjudique como se venía amenazando. La iniciativa oficialista anunciada al más puro estilo K fue la desclasificación del llamado “Informe Rattenbach”, lo cual generó hilarantes comentarios en los medios porque el mismo ya había sido publicado por la desaparecida Revista Siete Días… en 1983! De paso, la vuelta escena del histórico documento, abonó a múltiples comentarios “desmalvinizadores”, cuando la esencia del mismo demuestra que era posible ganar la guerra, a condición de que se hubiera conducido política y militarmente de manera opuesta a como lo hizo la dictadura genocida.

Qué fue el Informe

La derrota de Malvinas provocó una crisis irreversible en el gobierno militar y abrió una proceso de revolución democrática en nuestro país que terminó tumbando la dictadura. La crisis de las fuerzas armadas era tal que quedaron feudalizadas, divididas transversalmente, con insubordinación, y desde ya una gran condena popular. Un subproducto de esta situación fue la llamada: ”Comisión de Análisis y Evaluación de las responsabilidades en la Guerra del Atlántico Sur”, presidida por el general retirado Rattenbach. Si bien no tuvo nada que ver con la comisión investigadora independiente que reclamamos los socialistas revolucionarios y fue parte de la compleja necesidad de recomponer la institución, se vio obligada a sacar a la luz en sus 10 meses de trabajo y 17 tomos parte de los entretelones de la conducción de la guerra, la manera nefasta en que se condujo la contienda, los garrafales errores tácticos y estratégicos, las traiciones.

Seis conclusiones contundentes

Entre las cosas que salieron a la luz, hay algunas que nos parecen centrales para graficar las causas de la derrota y sacar conclusiones importantes.

1) La junta confió en EEUU: La junta militar desde siempre confió en que EEUU se pondría de parte de la Argentina e impediría una “repuesta militar de Gran Bretaña” a la ocupación de Malvinas, le transmitió “a las tropas y los cuadros la idea de que no iba a haber enfrentamiento bélico”. Por eso el ataque inglés “tomó por sorpresa y desmoralizó a la tropas”. 2) La dictadura estaba enfrentada con Latinoamérica. Poco antes de iniciarse la guerra, hubo una “denuncia de Nicaragua ante el Consejo de Seguridad por la presencia de tropas argentinas en América Central”, en apoyo a la dictadura de El Salvador y a los mercenarios en Nicaragua. Es decir, en el momento de tomar las islas la dictadura estaba enfrentada y a los países que podían ser aliados contra Inglaterra y EEUU. Para ganar la guerra había que unirse desde antes del conflicto con Cuba, Nicaragua y todos los pueblos de América Latina.

3) La dictadura era repudiada en los pueblos por su violación a los DDHH. El informe dice que “existía en numerosos países el rechazo hacia el gobierno argentino por la cuestión de los derechos humanos”. Era decisivo ganar el apoyo de los trabajadores ingleses, yanquis, europeos y de todos los países contra el ataque británico. Las movilizaciones del pueblo norteamericano contra la guerra fueron en su momento claves para el triunfo del pueblo de Vietnam.

4) La oportunidad del ataque fue en el momento militar equivocado. El informe aclara que “El gobierno británico había resuelto desactivar para mayo de 1982 una parte sustancial de su flota naval de superficie. Esta información fue sumamente comentada por la prensa”. El informe dice que la junta acosada por su crisis y las protestas populares se apuró a tomar las Malvinas “para revitalizar el Proceso”. Se demostró que haber atacado luego hubiera encontrado a Inglaterra con el poderío militar disminuido. Pero la dictadura no tomó en cuenta el estado de la marina inglesa porque confiaba en que los EEUU los apoyarían a nuestro país.

5) No hubo unidad de mando. Una de las acusaciones fundamentales que hace el Informe contra la Junta Militar es que no aplicaron la “doctrina conjunta”. Es decir que la marina y la aviación no actuaron como una sola fuerza con un solo mando. Al punto que el informe se permite una ironía: “había desconocimiento por parte de las fuerzas terrestres de lo que podía hacer un avión”. Los militares dividieron cargos públicos y unidades de tropa entre ellos como si fuera propiedad de cada fuerza desde los primeros tiempos de la dictadura. Por eso a la guerra también fueron divididos.

6) No se prepararon para la guerra. La junta estaba convencida de que no habría guerra y por eso no se preparó. El documento dice “ Menéndez (el gobernador militar enviado por Galtieri) otorgó una mayor importancia a las tareas de gobierno que a la conducción militar, no previó un dispositivo de defensa, ni régimen logístico, no ensayó acciones conjuntas, no agrupó a todos los medios aéreos bajo un comando único”. Hasta tal punto que teniendo todo el tiempo necesario para hacerlo, no extendieron ni mejoraron las instalaciones y la pista del aeropuerto de las Malvinas. Por eso no pudieron operar los aviones desde las islas.

Parar la desmalvinización

La principal conclusión final, es que la junta Militar, altos oficiales y el canciller Costa Méndez, son los responsables de la derrota y recomienda severas penas incluso la de muerte para Galtieri y Anaya. El informe da por tierra la teoría de que era imposible enfrentar al imperio. Por supuesto había que hacer todo lo opuesto a los que hizo la dictadura. Y además de lo que dice el informe, haber tomado medidas económicas y de bloqueo contra los bienes imperialistas en el país así como haber llamado a la mayor movilización de todo el pueblo.

Esta es la verdadera esencia del informe que se pretende ocultar en aras de la política de desmalvinización que arrancó con los radicales, siguió por todos los gobiernos posteriores y hoy con los K lleva a que se desaloje violentamente a los ex soldados que protestan en las calles por sus derechos negados.

 

 

 

Después de las primarias

El triunfo K y el escenario que se viene

Cristina Kirchner y su gobierno han logrado un categórico triunfo. Con más del 50% de los votos le sacaron una enorme ventaja a una oposición que actuó fragmentada y no logró aparecer como alternativa. ¿Cuáles son la razones de la victoria K? ¿Qué perspectivas se abren para los trabajadores y el pueblo en los próximos meses? Responder a estos interrogantes es clave a la hora de definir los desafíos fundamentales que los luchadores tenemos por delante para responder a las luchas y a la construcción de alternativa política. Porque si bien nos encaminamos a un triunfo de los K, a la vez tenemos que prepararnos para que hacia el 2012 la crisis global empiece a actuar y la coyuntura y el clima social comiencen a cambiar.

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Guillermo Pacagnini, Dirigente Nacional MSTen Mov. Proyecto Sur

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Los datos son claros. El FPV obtuvo el 50.1 % de los votos, 5 puntos más que en las presidenciales del 2007 y 38 puntos por encima del segundo. La oposición radical y peronista federal quedó muy lejos en un doble empate con el 12%, cerca de Binner con el 10%. Con estos resultados los K salen fortalecidos para la reelección de CFK. Ya que, salvo un giro brusco en los acontecimientos, no se avizoran posibilidades de polarización. Van a tratar de utilizar ese aire político como un aval al servicio de “profundizar el modelo”.

La coyuntura económica: una clave de la victoria K

Un primer factor determinante es el carácter de la coyuntura que estamos atravesando que apunta a que prime el voto “conservador” favorable a los que gobiernan. Así pasó en las elecciones provinciales de meses atrás y en las últimas de Capital, Santa Fe y Córdoba, donde ganaron los oficialismos. En las elecciones nacionales pasó algo similar, la mayoría de la población opta por no provocar cambios, por mantener lo que está porque no quiere incertidumbre sobre el futuro inmediato. Hay un cóctel de varios elementos que abonan este humor en la población.

El marco regional tiene a Brasil como supuesto garante de estabilidad con mayor protagonismo que procesos como el venezolano o el de Bolivia que muestran signos de estancamiento. Y el mundo nos muestra una postal casi apocalíptica de crack europeo, ajuste yanqui, estallido en Inglaterra, indignados y rebeldes, que tuvo como preludio las sucesivas escenas de procesos revolucionarios en el norte de África.

El hecho que esta nueva fase de la crisis capitalista mundial que se expresa con tanta virulencia contraste con una bonanza en las finanzas domésticas, ha sido utilizado a su favor por el gobierno para mostrar las supuestas bondades del modelo. Utilizando a su favor que volvió a soplar viento de cola y como un éxito de gestión que superaron la crisis del 2008, cuando la onda expansiva de la crisis mundial había empezado a llegar y que en su momento desencadenó una fuerte reacción social comprometiendo la estabilidad del propio gobierno.

El gobierno medra con la relativa estabilidad económica y la ausencia de grandes oleadas de luchas que sacudan la gobernabilidad.

Las reservas holgadas que dan margen de maniobra, los altos precios de los comodities que apaciguaron la bronca en las zonas agrarias, la plata del ANSES y la reactivación de ramas importantes como la automotriz y ciertas medidas sociales muy parciales como la asignación “universal”, subsidio al transporte y planes sociales acolchonaron y le permitieron meter bajo la alfombra tremendos problemas estructurales no resueltos.

Pero ello no significa que el modelo goce de una salud duradera, que haya una nueva etapa de acumulación o el gobierno haya superado sus problemas estructurales congénitos. La inflación, la canasta alimentaria y la brecha social que crecen, la crisis del gas y la falta de inversión, la deuda externa y la precarización, entre otros males, se expresarán apenas la crisis llegue, alimentarán las luchas sociales y un humor distinto al que ahora le ha permitido ganar la elección.

Las razones políticas

La falta de una alternativa real es el otro factor determinante para explicar la victoria K. El eje de preocupación de la prensa que refleja las inquietudes del establishment, es el fracaso es construir una alternancia. Desde el punto de vista de los de arriba, han tratado de darle aire a una alternativa de recambio que recomponga al viejo bipartidismo que voló por los aires con el Argentinazo del 2001. Y vienen fracasando. Por la vía del intento panradical y por la variante del peronismo disidente. Ambas expresiones se dividieron y debilitaron. Alfonsín demostró que la alianza por derecha con De Narváez no anduvo. Duhalde, que se arrepiente de no haberse juntado con el puntano R Saa, si bien remontó algunos puntos, quedó muy lejos. Y Carrió, que en las presidenciales anteriores salió segunda, se derrumbó. La fragmentación de esta oposición burguesa, le ha dado un aire fundamental al proyecto K que venía con muchos problemas para rearmarse después de la muerte de su líder. Renovaron contrato los barones del conurbano y los gobernadores, a cambio de favores económicos de la chequera K. pero también frente a la poca performance de otras opciones. La razón de fondo, es que esta oposición postula salidas por derecha frente al doble discurso del kirchnerismo y asimismo aparece a los ojos de la sociedad como crudos exponentes de la vieja política.

Este vacío que deja al kirchne-rismo como lo único en pie para garantizar la gobernabilidad es a la vez un déficit estratégico para la salud del régimen, sin fusible para enfrentar futuros cambios bruscos que probablemente se expresarán cuando la onda expansiva de la crisis demuestre que no hay blindaje, cambie el humor social y los que hoy consumen el doble discurso pasen a cuestionar y a demandar un cambio. Así como muchos destacan la magnitud del triunfo en las primarias y el hecho que casi se asegure el triunfo en octubre, también señalan que el escenario que deberá enfrentar el gobierno próximo no va a ser precisamente tranquilo.

Pero tampoco se fortaleció una alternativa al servicio de los de abajo. En estas mismas páginas explicamos por qué no lo son el FAP ni el FIT y los desafíos que tiene por delante Proyecto Sur para construir una fuerza política amplia con un programa transformador que se exprese y dispute franjas de masas en los procesos sociales y tenga vocación de poder.

El escenario que se viene

En lo inmediato seguirá primando el clima electoral. La oposición se replantea sus tácticas, casi con la impotencia de ver un seguro triunfo de los K en octubre. Pero, como editorializa La Nación, aunque ganen, en el horizonte habrá “un país más difícil para gobernar”. El aire pasajero de los votos no garantiza la recomposición de un proyecto K sólido a largo plazo que ya mostró que cuando hay cambios bruscos desnuda todas sus debilidades estructurales.

Este aire podrán usarlo para ganar en octubre. Pero el viento de cola dejará de soplar y seguramente el escenario que se viene hacia el próximo año colocará nuevamente en los primeros planos a los reclamos sociales. Llegará la crisis, crecerán las demandas y habrá que responder a las luchas, a las necesidades de nueva dirección para que se ganen. Y a la necesidad de otro modelo y una alternativa política que lo lleve adelante.

Fórmula presidencial en debate: ¿A dónde va Binner?

* Guillermo Pacagnini. Dirigente del MST en Movimiento Proyecto Sur

El triunfo del candidato de Binner en las internas santafesinas y el curso de Alfonsín hacia la derecha, han incentivado los cruces entre ambos dirigentes y colocado la posibilidad de la postulación nacional del actual gobernador. Ello ha reavivado en los últimos días una polémica entre nuestro espacio y sectores que se reclaman del progresismo sobre la fórmula presidencial que sin dudas refleja la estrategia de la alternativa que se necesita construir. Los cambios en la escena nacional abren la oportunidad para una confluencia superadora a condición que Binner y su sector tomen la decisión política de romper con la UCR y avenirse a construir una nueva opción.

Los evidentes gestos de Alfonsín hacia el espectro de la derecha se incentivaron al ritmo del hundimiento del peronismo federal y al ir quedando firme su candidatura en el espacio panradical, luego de la defección de sus contrincantes. Su plan para intentar resucitar a la vieja estructura de la UCR, una de las tradicionales patas del bipartidismo, y transformarse en el “candidato único” de la oposición tradicional al kirchnerismo, abarca la intención de traccionar y mantener sus acuerdos con Binner y el PS y con el Gen de Stolbizer y, a la vez, ampliar hacia la derecha por ejemplo con Francisco de Narváez.

Este curso de la dirigencia radical trajo crisis, marchas y contramarchas y mucho debate en las filas socialistas y también del GEN. Binner declaró que esperaría las internas santafesinas para tomar una definición. Los resultados de la interna y la no modificación de la política radical, lo obligaron a dar algunos pasos. Aún sin oficializar una decisión y sin distanciarse definitivamente de la UCR, participó del Acto de Luis Juez –que enfrenta a Oscar Aguad de la UCR- realizado en el Orfeo de Córdoba y dijo: «Me gustaría ser candidato a presidente», lo que le cayó muy mal a los radicales quienes presionaron y le advirtieron sobre el peligro de la continuidad del acuerdo que mantienen en Santa Fe y de posibles dificultades de “gobernabilidad”, si no es candidato a vice de Alfonsín.

Ahora Binner vuelve a diferir una respuesta para el 11 de junio, fecha en que se realizará un congreso de su partido.

Se acortan los tiempos para la definición de Binner

Según la opinión de analistas y diversos medios, la “dulce espera” se expresa en tres escenarios posibles. Por un lado, que Binner ceda y se aferre al esquema propuesto por los radicales actuando como vice de Alfonsín. Por el otro, que resuelva competir en las primarias con el líder radical por quién se queda con la cabeza de la fórmula. Ambas posibilidades implicarían abonar a reflotar el bipartidismo, fortaleciendo una alternativa que remeda a la vieja Alianza de De la Rúa que hundió al país en una de las peores crisis de la historia y terminó desalojada del poder por la rebelión popular del 2001.

Hay un tercer escenario posible que implica tomar la decisión política de un cambio de verdad, rompiendo con los radicales y concretando un frente con nuestro espacio del Movimiento Proyecto Sur, Juez de Córdoba y otras expresiones alrededor de una fórmula conjunta consensuada entre todos los sectores.

Sin lugar a dudas es un debate presente en las filas del PS y el GEN. En algunas provincias ha primado esta decisión correcta y se ha avanzado a acuerdos electorales de listas comunes ya sea con el PS o el GEN. El frente de la Ciudad de Buenos Aires, de 8 sectores, es la expresión más clara de ello y un ejemplo a seguir para el armado nacional.

La oportunidad de lograr una alternativa más fuerte

Pino y la mayoría de las corrientes que conformamos el movimiento tenemos definiciones claras: la principal, una categórica delimitación con las variantes del bipartidismo, es decir contraria a cualquier tipo de “alianza” con la UCR o el PJ.

Al mismo tiempo tenemos una clara vocación de unidad y de ampliar este espacio para diputar y ofrecer una alternativa eman-cipadora, por ello venimos exigiendo a Binner que se defina por un acuerdo como el logrado en la Ciudad de Buenos Aires.

Alrededor de esta definición política, creemos que el método del consenso entre todos los sectores para concretar una fórmula conjunta es lo correcto y lo que posibilitaría la unidad. Con Pino y la mayoría de las fuerzas integrantes del Movimiento Proyecto Sur proponemos a la compañera Alcira Argumedo, para integrar una fórmula junto a Binner. Seguramente habrá otros candidatos propuestos, lo importante es llegar a un consenso entre todos lo que acordemos con conformar esta propuesta superadora.

Aglutinar los sectores que representan Movimiento Proyecto Sur, el Frente Cívico de Córdoba, el Partido Socialista en Santa Fe y el GEN en Buenos Aires, más allá de las diferencias que existen, sería una alternativa que ayudaría en primer lugar a las inmensas posibilidades que existen en la Capital y también a las elecciones adelantadas de distritos fundamentales como Córdoba. Y le disputaría con fuerza en las próximas elecciones de octubre a las variantes del bipartidismo y la vieja política.

Lo mismo podría suceder en la Provincia de Buenos Aires si confluyéramos en una alternativa unitaria. En ese caso venimos ya proponiendo al compañero Mario Cafiero como candidato a Gobernador, con la voluntad política de avanzar en un acuerdo como el que proponemos.

De no mediar un acuerdo y un cambio claro de ruptura con la estructura radical y de avenirse a una confluencia como la que proponemos y se necesita, lanzaremos una fórmula que represente a nuestro espacio, tanto a nivel nacional como en la Provincia de Buenos Aires.

«Nos parecería muy bien que Binner encabezara este espacio». Así lo viene expresando el principal referente de nuestro Movimiento, Pino Solanas. Al mismo tiempo que manifesta: «Esperamos cuanto antes la definición de Hermes Binner porque no se puede perder más tiempo».

Compartimos las afirmaciones de Pino y reclamamos una rápida definición de Binner. Es un momento de definiciones para los socialistas: o se mantienen aferrados a uno de los exponentes de la vieja política o cambian y aportan a una nueva alternativa emancipadora para enfrentar con fuerza a Cristina, Alfonsín y a los otros candidatos de la vieja política. Así se fortalecería una herramienta alternativa al bipartidismo que tantos años de miseria y frustración le trajo a la Argentina.