Declaración de PODEMOS

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En el día de la fecha, se reunió la Mesa Política de PODEMOS, a efectos de realizar un balance post electoral, del resultado de las PASO, celebradas el domingo pasado y diseñar la continuidad de nuestro accionar político.

 Ha sido clara la derrota elec-toral del gobierno Kirchner y de quienes como Scioli aplican esa política.

El Frente Popular Democrático y Social PODEMOS ha contribuido con su presencia esclarecedora y su histórica lucha a favor de las demandas y  necesidades sociales, a castigar la política del gobierno.

Es una derrota que se inscribe  en el rechazo a la reelección indefinida, al autoritarismo, a la corrupción, al escenario inflacionario, al ajuste y los costos sociales que acarrea.

Sin duda y al margen de qué fuerzas capitalizaron mayoritaria-mente el descontento, se nos plantea un nuevo escenario que exige consolidar, ampliar y unificar nuestra fuerza, en todo el país.

 La Mesa saluda y felicita el gran esfuerzo y el  fuerte compromiso de la militancia de los compañeros, en toda la provincia. Que nos permitieron organizar nuestra estructura en tiempo récord y dar cumplimiento a las etapas electorales, con total eficiencia. Este desempeño nos llevó a superar los condicionamientos impuestos y a superar los pisos exigidos en veintitrés municipios y dos secciones electorales, que son el comienzo promisorio de nuestra construcción y ¡una verdadera conquista para todos!

 En lo inmediato se señalan las cuestiones consideradas prioritarias:

 1. Asumir la decisión de acompañar y apoyar a todos los distritos, dándo-le continuidad a nuestro proyec-to y comprometi

éndose a asistir y sostener a nuestros candidatos en toda la provincia.  Además asegurando los resultados de la actas del escrutinio.

 2. Trabajar firmemente por la unidad y consolidación de la fuerza en la Provincia y en todo el país.

 3. Ratificar nuestra clara identidad popular, social y democrática en defensa del programa, los principios y proyectos sostenidos, por las fuerzas políticas y sociales que integramos PODEMOS.

 

13/8/2013

Una reflexión importante

El clima social de fuerte castigo al gobierno y ruptura con el proyecto K y las alternativas por derecha vertebradas alrededor de candidatos del viejo PJ y de la UCR, colocaron un escenario favorable para avanzar en dar pasos hacia una alternativa que dispute en los comicios y también siente las bases de una construcción amplia que se plantee un desarrollo más allá de lo electoral con vocación de poder.

Ante el giro de Pino hacia la reedición de una las patas del viejo bipartidismo que abortó la posibilidad de un movimiento amplio emancipador, desde el MST nos propusimos la construcción de la herramienta más amplia posible para enfrentar las PASO.

Bregamos por la necesidad de conformar un frente común con los compañeros de Unidad Popular (UP) en Provincia y Buenos Aires para Todos (BAPT) en capital. De la misma manera se lo propusimos sin resultados al Frente de Izquierda. Convencidos que un frente de los tres espacios en capital y provincia hubiera potenciado los resultados al construirse una herramienta unitaria para colectar en una mayor dimensión la ruptura de sectores desencantados con el kirchnerismo y con tendencia al voto a la izquierda.

En el caso de la provincia de Buenos Aires conformamos con UP, junto al PTP, el Frente Popular, Democrático y Social (PODEMOS) en 72 hs. La voluntad política de las fuerzas que lo integramos, permitió acordar un programa correcto y una integración bastante equilibrada de las candidaturas.

En el caso de la capital eso no fue así. Lamentablemente, desde la fuerza que representa Claudio Lozano, nunca aceptaron debatir de conjunto cómo forjar la unidad, alrededor de un acuerdo programático y una integración equitativa. Y rechazaron también la posibilidad de utilizar las PASO para integrar las listas, un mecanismo democrático que hubiera posibilitado concretar la unidad si había distintas propuestas.

Ya concretado el frente de provincia hicimos un último esfuerzo en función de lograr un acuerdo común de capital y provincia, que incluía un mayor protagonismo de BAPT en las listas y aún así se rechazó. Sin lugar a dudas, no solamente fue equivocada la división en capital. Si no, que fue negativa también para el frente en la provincia de Buenos Aires que no logró superar la traba de la ley electoral para presentarnos en octubre. Esta decisión de BAPT abortó la posibilidad de una campaña unificada entre capital y provincia y abonó en contra del surgimiento de una opción que hubiera no solamente facilitado superar el escollo de las PASO sino de transformarse en alternativa para disputar el espacio abierto.
Los resultados en capital y provincia y la perspectiva del nuevo escenario nacional, ameritan que los compañeros reflexionen seriamente. Errores de esta magnitud, van en el sentido opuesto a la necesidad de poner en pie la alternativa que necesitan los trabajadores y el pueblo.

Guillermo Pacagnini

Se apaga la estrella K: Fin de ciclo

Aún estamos en los primeros días tras las elecciones del 11 de agosto. Sus consecuencias recién se empiezan a manifestar y se harán más claras a medida que el tiempo vaya transcurriendo, incluso después de las elecciones generales de octubre. Pero, de antemano podemos anticipar que serán profundas.

Porque los resultados han dejado al descubierto -más allá de la ubicación de los demás actores políticos, que abordamos en otras páginas de esta edición- un tema de importancia central para el país. Se ha iniciado el fin del ciclo del kirchnerismo como gobierno. Y esto merece la mayor de las atenciones. Los primeros discursos de la presidenta, de los hombres del gobernador y algunos intendentes del conurbano bonaerense muestran una gran dificultad para asumir lo que ha pasado, y a la vez confirman que ha sido un golpe grande.

El proyecto kirchnerista llegó al poder con la misión de sacar el país de las llamas del 19 y 20 de diciembre de 2001 y volver a colocarlo en una situación más estable, que garantice el funcionamiento del sistema. Duhalde ordenó las piezas en el PJ para que se ungiera un presidente de ese palo. No por casualidad el lema del gobierno de Néstor fue «un país en serio». Pero además de esto el proyecto del gobierno, tomó una decisión que lo haría diferente a sus antecesores y comenzó a utilizar un discurso que buscaba emparentarse con las banderas de los movimientos sociales, de trabajadores y la izquierda, y también con el proceso latinoamericano. Desde los primeros años hasta hoy, esta cuestión tuvo gran destaque en la política oficial. Quienes no somos parte del proyecto que gobierna siempre criticamos este «doble discurso» por entenderlo como un maquillaje para ocultar los trazos reales de un modelo que no compartimos. Desde adentro se sostuvo que el kirchnerismo era la expresión local de los cambios ocurridos en nuestro continente.

Aunque hubo un importante sector que mantuvo su independencia, el kirchnerismo pudo incorporar a sus filas a organizaciones sociales, gremiales, estudiantiles, de derechos humanos, intelectuales, etc., que creyeron que éste era un proyecto de transformación importante del país. Incluso electoralmente, logró apoyo de sectores que no se referencian en las viejas estructuras.

Una situación económica relativamente estable -salvo en 2008/2009 cuando también tuvo malos resultados en las urnas-, más el apoyo de la estructura política y sindical del PJ, y la conformación de ese núcleo que algunos llaman el «kirchnerismo social» le permitieron al gobierno sostenerse como un actor protagónico. A su vez, la evidente falta de proyecto alternativo por parte de los Macri, De la Sota, De Narváez, Alfonsín, Cobos, y demás variantes opositoras del sistema, también reforzaron la idea de que «el gobierno tiene muchos problemas pero es lo mejor que podemos tener. Los que tiene enfrente, son de terror.» Todas estas cosas estuvieron detrás de la clara victoria oficialista del 2011. Pero apenas comenzaron a saltar los problemas estructurales del país, el tablero se comenzó a mover. Esos movimientos desembocan en estos resultados electorales y casi con seguridad en los que se verán en octubre, que pueden tener un signo aún más marcado.

Incluso es posible que comencemos a ver los ya conocidos abandonos de barco por parte de intendentes, gobernadores, dirigentes de la CGT oficialista y en otros espacios, ahondando las deficiencias en la estructura del poder kirchnerista.

No debe desconocerse que se están montando alternativas de recambio que no significan ninguna salida para el pueblo. La posibilidad de que Scioli sea el heredero de Cristina ó se imponga un Massa apadrinando al PJ opositor, incluso la reedición de una Alianza, ahora con el acuerdo PS-UCR más Carrió, Pino y otros son las ofertas que se están levantando desde el poder. Cualquiera de ellas significa que ninguno de los grandes problemas del país se va a solucionar.

Como muestran los resultados que han obtenido las fuerzas ubicadas a la izquierda de todas estas opciones, la nueva situación en la que comenzamos a movernos, presentan un mayor campo de acción para la lucha de los trabajadores y para las propuestas de cambio. Pero también coloca un debate clave para todos los que apostamos por un país al servicio de los trabajadores y el pueblo. El de que alternativa política hace falta. No se trata de una discusión secundaria, sino de la más importante de las cuestiones que tenemos que resolver.

Hay quienes sostienen que esto debe hacerse sólo con la unión de un sector de la izquierda. Otros que dicen que debe protagonizarla el progresismo o movimientos sociales. Estas visiones impidieron que se pueda avanzar en propuestas unitarias en las elecciones pasadas y serán una traba para que surja una fuerza grande, que pueda disputar no sólo bancas, sino el poder.

Desde el MST vamos a aprovechar los meses de campaña hasta octubre para fortalecer en todo el país nuestras propuestas de una izquierda tricolor, que ponga toda su fuerza al servicio de una alternativa política abierta a todos los que quieran sumarse, para que de este fin de ciclo emerja una posibilidad de cambio positivo.

cristina

Provincia de Buenos Aires Nace una nueva “Alianza”

Luego de semanas de disputas por los cargos, finalmente Stolbizer cerró con Alfonsín. El acuerdo dinamitó al FAP y oxigenó a la alicaída UCR presa de una interna feroz. Comprometidos con la tarea de conformar una variante un poco más simpática que la derecha macrista y denarvaísta, quienes ahora conforman el Frente Progresista Cívico y Social han iniciado un curso similar al que terminó con el desastre de la Alianza de De la Rúa. Continue reading “Provincia de Buenos Aires Nace una nueva “Alianza”” »

Elecciones 2013: ¿Qué frente se necesita?

El interrogante que encabeza este artículo atraviesa el debate de varias de las fuerzas políticas fundamentales que pretendemos enfrentar el proyecto del PRO y del kirchnerismo. El 2013 arrancó con un panorama de conflictividad social con eje en la lucha por salarios y el combate a la inflación desbocada. La crisis económica ya entró en Argentina y actúa como telón de fondo del ajuste más o menos desembozado que aplican todos los gobiernos. Este año electoral de carácter bisagra hacia el 2015 presenta un cuadro de situación con profundo desgaste de todos los oficialismos. En la ciudad de Buenos Aires, esta realidad de erosión del macrismo y oposición al kirchnerismo, ofrece una oportunidad única para poner en pie una alternativa que dispute con chances de ganar a ambos aparatos con un programa emancipador.

frenteEl desafío es construir la herramienta político-electoral para avanzar en ese objetivo.

Por estos días todas las fuerzas políticas en la capital debaten el que hacer. Las que integran el FAP manifiestan distintas miradas y propuestas, el partido Proyecto Sur tendrá su reunión nacional para decidir el rumbo a seguir, Buenos Aires Para Todos viene debatiendo en el mismo sentido, nuestro partido viene de discutir esta situación en una reciente reunión de Dirección Nacional, donde evaluamos el escenario político, la perspectiva del kirchnerismo, la ubicación de los oficialismos en cada distrito y definimos una serie de coordenadas políticas y de orientación para actuar. En particular en la Capital, trazamos definiciones para pelear por construir el frente político que, partiendo de llevar a Pino como candidato a Senador, a nuestro entender tendría chances de disputarle a los dos aparatos gubernamentales que actúan: el PRO y el FPV.

El pacto PRO-K y la crisis de ambos proyectos políticos en la ciudad

Los problemas del macrismo en la ciudad son enormes y tiene alto costo político para el PRO. Los problemas estructurales de la Capital se profundizan y el jefe de gobierno no resuelve nada: caos de transporte, crisis medioambiental con la basura, desplome de la salud y la educación pública entre otros temas. Todo esto da como suma un deterioro muy grande de la ubicación electoral del PRO, tanto que desechó la opción de desdoblar las elecciones en la ciudad para evitar “plebiscitarse” y por esa vía no sufrir un duro golpe político. A su vez el kirchnerismo arrastra el desgaste de la gestión nacional –y la capital lo es también de la bronca “anti k”- y suma en este distrito una fuerte caída como producto de haber pactado escandalosamente gigantescos negociados con el macrismo y en perjuicio del pueblo de Buenos Aires. El pacto PRO-K desnudó que el doble discurso no es salida real a la alternativa reaccionaria que gobierna la ciudad. Por eso, una amplia franja de simpatía que se ilusionó con el kirchnerismo en esta coyuntura electoral buscará canalizar su opción electoral hacia otra variante. De allí la oportunidad de ganarle al FPV e incluso disputar con el PRO.

En la Ciudad, un programa transformador con proyección nacional

En ese contexto, lo primero a señalar es que hay varios puntos de anclaje para desarrollar una propuesta de cambio para otro modelo de Buenos Aires. La defensa de lo público como un pilar central de cualquier programa, que recupere para el estado con control social todo aquello que el macrismo entrega al lucro capitalista de empresarios amigos. La respuesta a los problemas sociales que hacen a la vivienda, a la educación, a la salud y que siguen postergados por el gobierno de Macri. Los grandes temas nacionales que se concentran en la ciudad y que se proyectan a todo el país: terminar con los negocios de las corporaciones inmobiliarias, el recupero del transporte público con control de trabajadores y usuarios, la defensa del medioambiente, un cambio tributario para que paguen más los que más tienen y la necesidad de un modelo cultural popular que priorice lo público. En síntesis: la adecuación para la Ciudad de Buenos Aires de las cinco grandes causas nacionales definidas como pilar programático del Movimiento Proyecto Sur que encabeza Pino Solanas y que integramos desde el MST. En esta elección legislativa del 2013 se juega en la ciudad la posibilidad de fortalecer este proyecto político de cara al 2015, año de cambio de gobierno en Argentina.

Un amplio frente electoral con candidatos que expresen el cambio que hace falta

En este escenario tenemos un debate planteado que en definitiva es el quid de la cuestión: ¿Qué frente se necesita para disputar la ciudad? Desde el MST estamos convencidos que partiendo del programa emancipador que PINO con su figura y trayectoria corporiza como candidato a Senador, hay que trabajar para vertebrar una unidad superior que en primer lugar permita enfrentar con éxito a dos aparatos de gobierno muy poderosos que pondrán todos sus recursos para intentar derrotarnos.
Para ese objetivo en primer lugar es muy necesario reconstituir la unidad de los espacios del Movimiento Proyecto Sur y del FAP dándole debida importancia a los compañeros que provienen de la CTA; estos espacios ya fuimos juntos en las elecciones pasadas y tenemos que valorar esa unidad. Sobre esta base, ese frente puede intentar ampliarse explorando nuevos aliados, como pudiera ser por un lado la Coalición Cívica, las fuerzas de izquierda y Marea Popular u otros agrupamientos que estén dispuestos a pelear la ciudad. No así la UCR que está en las antípodas de este proyecto. Porque la necesaria búsqueda de unidad hay que hacerla sobrepasando dos peligros: el del sectarismo y también el del oportunismo electoral.
A su vez, creemos que esta unidad posible tiene que expresarse en candidaturas que reflejen este perfil y proyecto transformador; y a su vez generen entusiasmo, apoyo y participación activa de miles de hombres y mujeres que no quieren una nueva decepción. Por eso a Senador, no cabe duda que Pino tiene que ser el candidato de todos. Y de igual modo hay que pensar candidaturas que encabecen la lista de diputados nacionales y la de legisladores. En este sentido, creemos que la diputada Carrió no expresa este perfil y programa integral que hace falta para encabezar una lista de diputados y disputarle a los dos gobiernos. Podemos compartir aspectos contra la corrupción, pero diferimos en temas centrales sobre el modelo a proponer y, por lógica, no expresa el proyecto que venimos levantando.
Bajo esta visión política, desde el MST entendemos que partiendo de reafirmar la candidatura de Pino por la consecuencia y firmeza que él representa, hay que hacer los esfuerzos necesarios para intentar que se construya el frente que hace falta. Al servicio de esto hemos venido organizando y participando de distintos paneles de debate y propuestas. Los próximos días seguramente seremos parte de nuevos eventos y reuniones con otras fuerzas y, como siempre, estarán puestos en función de un debate democrático y de tratar de unir, lo que hace falta unir. También hemos decidido poner a disposición del frente que finalmente se construya e integremos la candidatura a Diputado Nacional por Capital de Alejandro Bodart y la de Sergio García a Legislador. Y en la Provincia de Buenos Aires la figura de Vilma Ripoll a diputada.
En resumen, nuestro partido va insistir los próximos días y semanas pacientemente en esta propuesta. Porque creemos en la fuerza y la vigencia de las causas que identifican el programa del Movimiento Proyecto Sur como motor para encarar los cambios fundamentales que necesita la ciudad y el país frente al proyecto K y al de la derecha tradicional. Y con todos aquellos que compartan estas propuestas y estos criterios vamos a encontrarnos seguramente en la pelea electoral, en el tiempo que viene.

Guillermo Pacagnini

“Estamos llamando a construir una gran herramienta para disputar y ganar la Ciudad”

AficheALE PINOAlejandro Bodart, diputado porteño y candidato a diputado nacional:

¿Cuál es el panorama de cara a las elecciones en Capital y en el país?

Como ya lo dije en otras ocasiones, estamos ante una oportunidad enorme en la Ciudad de Buenos Aires. A diferencia de las elecciones anteriores, los dos oficialismos -el nacional y el porteño-, llegan más debilitados y eso abre la posibilidad de que una nueva herramienta llegue no solo a disputar sino a ganar en la Ciudad.
Y creo que el panorama nacional es similar aunque, a diferencia de Capital, en el resto del país todavía es más compleja la construcción de una herramienta alternativa. Porque en la Ciudad, la presencia de Pino y el Movimiento Proyecto Sur plantean la posibilidad de vertebrar alrededor de su candidatura a senador una gran herramienta para disputar.
La conflictividad social alimenta la posibilidad de dar un salto en el terreno político-electoral…
En el país desde el 2001 hay una combinación de luchas y de enfrentamiento muy importante a las políticas tanto de los gobiernos como de los dirigentes patronales. Es necesario tener una política para apoyar las luchas, centralizarlas y unificarlas, como también es necesario tener una política para elevar toda esa conflicti-vidad a un plano político.
Y las elecciones son muy importantes en ese sentido, porque difícilmente se podrá ir construyendo una acumulación política necesaria como para disputar poder, si junto a las luchas no vamos ganando un peso decisivo en el plano electoral. Esto es parte de los nuevos desafíos del Siglo XXI. Hay que entender la combinación entre luchas y procesos electorales al servicio de construir una alternativa que dispute, luego de un período, el poder.
Estas elecciones 2013 son muy importantes como bisagra hacia el 2015. Por lo tanto de lo que podamos lograr ahora va a depender también la posibilidad de que en el 2015 podamos disputar algunos distritos, e incluso, a nivel nacional.
La burguesía que va a intentar darle continuidad al proyecto kirchnerista, o bien oponerle al proyecto kirchnerista alguna variante parecida, como en su momento encarnó la Alianza, o la que encarnaba Menem. Aquí aparece el interrogante sobre si vamos a ser capaces, la izquierda, los sectores realmente progresistas, que peleamos por un cambio de fondo, de oponer una alternativa realmente transformadora frente a esas alternativas que quisiera la burguesía.

¿Cuál es la mejor herramienta para encarar esa disputa?

Bueno, en la Capital creo que hay que hacer un frente lo más amplio posible ya que vamos a enfrentar a los dos gobiernos. Por lo tanto, tienen recursos poderosos para dar la batalla en el plano electoral.
Ahora bien, si somos capaces de unirnos los que queremos realmente un cambio para la Ciudad… Porque, vuelvo a insistir que tampoco se trata de amontonar. Nosotros, por ejemplo, no vemos de ninguna manera el canto de sirenas de la UCR que permanentemente se ofrece como variante «progresista»…
Es unidad alrededor de un programa…
Exacto. Tiene que ser la unidad alrededor de un programa que tome las salidas de fondo para defender lo público, para defender la escuela, la salud, el espacio público, para apoyar a todos los que luchan por una transformación real de la Ciudad. Nos tenemos que unir todos los que opinamos, y los que no solo opinamos sino que hemos demostrado con hechos que estamos en eso. Ese es el desafío que tenemos. Por eso estamos llamando a construir una gran herramienta para disputar.

¿Cuáles son los sectores principales para conformar el frente que se necesita?

Nosotros creemos en primer lugar que es muy importante hacer extensivo el llamado a todas las fuerzas que componen el FAP. Dentro de ello principalmente a los compañeros de las fuerzas políticas referenciadas en la CTA encabezada por Pablo Micheli, como BAPT del diputado Lozano, porque creemos que tenemos un programa que hemos ido construyendo juntos en la calle, hemos logrado vertebrar unidad de acción con la CGT y otros sectores posibilitando el masivo paro del 20N y otras acciones importantes. Sería una desgracia que lo que venimos construyendo en la calle juntos en la CTA no podamos elevarlo al plano político.
Acá hay que vertebrar una unidad que parta desde el Movimiento Proyecto Sur, ya que sin lugar a dudas Pino es el candidato que está en mejores condiciones de encabezar esta construcción. Desarrollar una política unitaria hacia los componentes del FAP y otros sectores de la izquierda política y social, tener una política para otros sectores de la izquierda política y social, y estar abiertos a que pueda surgir otro tipo de fuerzas políticas que estén dispuestas a confluir y con las cuales nos podamos unir para hacer un gran frente.

En la prensa se menciona un relacionamiento con la Coalición Cívica de Carrió. ¿Qué hay de cierto?

Desde la prensa y desde algunos sectores han señalado que ya hemos acordado con Carrió y eso es equivocado. No existe ningún frente con ella. La fuerza que ha tomado la candidatura de Pino hace que las fuerzas políticas que no comulgan ni con el gobierno nacional ni con el gobierno de la Ciudad quieran conversar con nosotros. Nosotros vamos a conversar con todos. Para ver con quiénes tenemos coincidencias políticas y programáticas y con quiénes no. De antemano no vamos a excluir a nadie. En el caso concreto de Carrió somos concientes que así como en sus orígenes tuvo puntos de contacto con algunas de las propuestas que levantamos, y que es una abanderada en la pelea contra la corrupción, posiblemente por una incomprensión del fenómeno del kirchnerismo, fue girando hacia posiciones más contradictorias y conservadoras que no compartimos.

¿Es posible lograr esta amplia unidad con todos estos sectores?

Yo creo que sí. Se necesita por un lado la grandeza de entender que acá hace falta una fuerza para ganar la ciudad. No se trata de hacer una fuerza para ir acumulando en su pequeño nicho. Creo que están dadas las condiciones para cambiar.
En el mundo hay un proceso de transformaciones. En muchos lugares están surgiendo fuerzas que pueden ser alternativa de gobierno para un distrito o incluso para un país. Tenemos el ejemplo en Grecia, con Syriza. Y es muy importante que crezcan electoralmente fuerzas transfor-madoras para aportar al proceso de conjunto.
Entonces, creo que sería una tragedia que no podamos articular entre todos para salir bien parados de esta campaña, lo que nos posibilitaría por un lado estar disputando en el 2015 el gobierno de la Ciudad. Y también, si salimos con Pino senador de esta elección, se abrirían las posibilidades de aportar a Pino al escenario nacional de cara a construir la herramienta que hace falta en el país.
Para articular todo, si el problema son las candidaturas, nosotros creemos que hay que buscar un mecanismo democrático y que pueden ser las mismas PASO (internas abiertas obligatorias) para resolver. Si nos ponemos de acuerdo en un programa, que es lo central, lo de las candidaturas no puede ser un problema. O avanzamos vía un acuerdo, o tenemos la opción de competir en las PASO y que las listas se armen proporcionalmente. Creo que esa es una oportunidad que da la realidad. Tenemos que entender que las PASO ahora son parte de la realidad del país. La elección ya no es en octubre, en realidad es en agosto. Las PASO son un mecanismo que puede ser utilizado al servicio de unir y no dejar que sólo lo utilicen las variantes del régimen para dirimir sus candidaturas y salir más fuertes a la batalla electoral.

¿Cuáles son los próximos pasos?

Bueno, nosotros estamos haciendo una serie de reuniones con todas las fuerzas. Estamos llamando a que en el curso de este mes lleguemos a puntos mínimos de acuerdo y también a mecanismos para resolver la integración. Porque tendríamos que entrar ya en abril con una propuesta unificada para ganar las calles.
Vuelvo a insistir: tenemos que ser capaces de construir -o por lo menos ese es el objetivo que tenemos junto a Pino, desde el Movimiento Proyecto Sur- una herramienta que sea capaz de disputar de igual a igual con los viejos partidos. Nos tiramos a ganar la Ciudad en esta elección, y a salir posicionados para la Capital y para el país en el 2015.
Mientras más rápido avancemos en estas cuestiones, mejor vamos a estar para salir con la mayor fuerza a la batalla electoral.

Entrevistó: G. P.