Una salida democrática a la crisis de la CTA. Que la base decida: elecciones anticipadas

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Cuando más se necesita la unidad para enfrentar el ajuste, la CTA-A se encamina a consolidar una fractura ya evidente. No hay salida si se insiste en la misma receta que llevó a esta crisis: la lógica de aparato. Hay que apelar a la decisión democrática del conjunto de los compañeros mediante un congreso, reforma de estatutos y elecciones anticipadas.

Desde nuestra corriente y estas páginas hemos vertido nuestra opinión acerca de las causas estructurales de esta nueva crisis, convencidos de que si no se las aborda y se cambia el rumbo es imposible revertir la dinámica actual. Y que una salida principista y democrática sólo puede provenir de dar participación al colectivo de afiliados de la central. Al tiempo que la salida de congreso, reforma de estatutos y elecciones gana simpatía en un amplio sector preocupado por el curso rupturista, una vertiente de dirigentes impulsa una política opuesta e impuesta desde arriba que no hace otra cosa que consolidar la división en curso.

¿Unir o hundir la central?

La semana pasada el dirigente «Pipón» Giuliani concurrió a una reunión de la mesa provincial salteña. Esgrimiendo que representaba la opinión del sector de De Gennaro y que están recorriendo el país, planteó su «salida» para la crisis de la central: hay que marchar hacia una nueva alianza estratégica con sectores peronistas y la CCC. Y los sectores que no se subordinan a esa política, como el de Micheli, la corriente de ex comunistas y los «trotskos» del MST –que tienen «su alianza natural hacia la izquierda»- no deben ser parte de esta construcción. La visión maccartista de Giuliani no sólo no convenció sino que recibió rechazos y la reunión terminó abruptamente, agravando la crisis.

Otra vez la misma receta

Lo que se expuso sin filtro en Salta, es lo que se viene difundiendo de manera más elegante en cursos y reuniones. Planteando que la alianza estratégica de la central debe de ser con los que reivindican al peronismo como el único período donde habrían gobernado los trabajadores. Más allá de lo discutible de esta afirmación, el problema es que se pretende un modelo de central de pensamiento único. Parece ser que, lejos de la integración pluralista de las distintas corrientes, quienes no comulguen con los postulados de la UP, el Frente Popular y su «nueva estrategia», no tienen cabida en la central. Nada más alejado de la autonomía que se necesita. Por eso son refractarios a la izquierda y proponen una vuelta a las recetas del pasado. Pretender subordinar la central a un pequeño proyecto político que fracasó sólo puede agravar la crisis. Lamentablemente la CCC le hace seguidismo a esta postura.
También insisten en el mismo modelo sindical burocrático. Por ello rechazan toda reforma de los estatutos que democraticen el modelo sindical e insisten en fomentar nuevamente una salida burocrática, como la que ya implementaron frente a la gravísima crisis de ATE, sin integrar a la dirección a las diversidad de corrientes y agravando la misma. Los mismos que produjeron una grave crisis en ATE, ahora lo hacen con la CTA.

Atacar los problemas y no profundizarlos

Nuestra corriente sindical, que se integró a la central en 2010, de manera independiente y en unidad de acción para defender la autonomía de la misma, planteó cotidianamente la necesidad de abordar estos problemas y disputó por un rumbo correcto, por una central autónoma, clasista, democrática y para la lucha.
Pero, como ya dijimos en el AS Nro 664 «No se logró que la central empalme con los profundos cambios que hay en el movimiento obrero, con el activismo joven que surge en las luchas, simpatiza con la izquierda y busca un polo de agrupamiento democrático que lo incluya. No se puede seguir con un estatuto caduco, sin proporcionalidad, revocatoria ni democracia de base, es decir, sin democratizar todo el funcionamiento de sindicatos como ATE y de la propia central.»
Por eso el cambio de escenario político del país encontró a la central paralizada, sin una respuesta unificada para rodear de solidaridad las luchas y una orientación de unidad de acción, perdiendo el protagonismo. Ha venido primando la lógica de aparato (incluyendo acusaciones de índole financiera) por sobre las necesidades de los trabajadores. Al ordenarse por las necesidades del aparato, se han boicoteado acciones, no se han apoyado luchas y no se ha tenido una respuesta unificada frente a movilizaciones nacionales. La defección de una parte de la central de la Marcha Federal, por política expresa de ese sector de dirigentes referenciado en la dirección de ATE nacional, es la última patética muestra de ello. Miles de trabajadores tomaron la marcha como un canal de protesta contra el ajuste, frente a una convocatoria unitaria, con un programa correcto, y este sector llamó a no concurrir.
Hoy desde nuestra corriente, creemos que hay que pelear por una unidad de acción mayor, con todos los sectores dispuestos a enfrentar al gobierno. Y, al mismo tiempo, seguir la pelea por un polo de reagrupa-miento que apoye todas las luchas más allá de quién las encabece, que se ponga al servicio de los nuevos dirigentes de base que surgen en los gremios, que impulse listas de oposición combativas, que esté al servicio de la mayor unidad de acción con otros sectores. Ese es el camino hacia la central democrática y combativa que necesitamos los trabajadores.

Propuesta para cambiar el rumbo

Sin terminar con el internismo, clarificar los debates políticos y abrir las instancias más democráticas para resolver un cambio de rumbo, no hay salida. Se requiere una convocatoria a congreso extraordinario con amplio debate en la base de las diferentes posiciones (coyuntura, unidad de acción, políticas de alianzas de la central, plan de acción). Que encare una profunda reforma de los estatutos para incorporar la proporcionalidad a fin de integrar a todas las corrientes en base a su representatividad según las elecciones, instancias de conducción y decisión más colectivas, revocabilidad de mandatos y manejo transparente de las finanzas, entre otros puntos. Y que convoque a elecciones anticipadas. Para que sea la base la que se exprese y elija a la nueva conducción. Esta salida de congreso, reforma estatutaria y elecciones es compartida en lo esencial por muchos compañeros y un sector de dirigentes nacionales de la central y ha sido resolución de los congresos de la FeSProSa y la Federación Docente.
Llamamos a profundizar este debate y a llevarlo a los sindicatos y agrupaciones que aún no se han pronunciado, para intentar revertir una división que parece irreversible y va a llevar a una franja de trabajadores y luchadores hacia una nueva frustración.

Corriente Sindical del MST

movCTA

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