Macri al gobierno, las corporaciones al poder

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El nuevo gobierno comenzó su gestión. Más allá de la imagen moderna y el discurso conciliador, es un gobierno de las corporaciones que llega para ajustar. Pero tendrá que enfrentar a un pueblo que no piensa retroceder.

Escriben

Federico Moreno y Guillermo Pacagnini

Los primeros días del gobierno de Mauricio Macri dejaron en claro sus características y objetivos. Comenzó por designar un gabinete de CEOs de grandes empresas multinacionales y gestionar para recomponer la unidad y el consenso en el conjunto del empresariado. Si las corporaciones han puesto sus cuadros en el gobierno no es para hacer beneficencia.

La UIA recibió a Macri con los brazos abriertos en su conferencia anual el 14 de diciembre. El nuevo presidente usó la oportunidad para anunciar su primera medida económica de peso: la eliminación de las retenciones a la exportación de todos los granos, salvo la soja, cuyo gravamen se reduce un 5% y a las exportaciones industriales. También están avanzando con las demás medidas que viene reclamando el empresariado, como la devaluación, el levantamiento del cepo al dólar y la eliminación de subsidios a los servicios públicos.

Todos juntos, los de arriba

Como se puede apreciar, la reconciliación de la que hablaba Macri en su campaña es entre los empresarios. Y también entre los actores del establishment político. Siendo minoría en ambas cámaras del Congreso y con casi todos los gobernadores del interior perteneciendo a sectores políticos ajenos, el gobierno macrista necesita lograr un importante nivel de consenso para garantizar la gobernabilidad capitalista.
Como parten de un gran nivel de acuerdo sobre las políticas a implementar, las negociaciones han avanzado rápido. Por eso el gabinete de Vidal en Buenos Aires cuenta con tres ministros del PJ y un socio de Stolbizer. El ministro kirchnerista de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, Lino Barañao, seguirá en su puesto, y Martín Lousteau, ex contrincante del PRO en el balotaje porteño, será embajador en los EE.UU.
Macri ya se reunió con Massa y Scioli, con quien acordó trabajar en equipo para buscar inversiones. También reunió a todos los gobernadores, sin exceptuar a Alicia Kirchner, para discutir la coparticipación y los acuerdos parlamentarios que buscan concretar. El último actor social que necesita reconciliar Macri es la burocracia sindical, con la cual pretende acordar un pacto social para enchalecar la resistencia de los trabajadores al ajuste que preparan. Por eso vienen trabajando por la unidad de la CGT. El único sector con el que Mauricio no busca consensuar es el pueblo trabajador.

Un ajuste acorde a la crisis mundial

Este gobierno necesita devaluar y ajustar para que los trabajadores y los sectores medios y populares paguemos por sostener las ganancias capitalistas durante la crisis mundial en curso. Pero la Argentina de hoy no es la misma que en los ’90. La mitad de los que votaron el 22 de noviembre lo hicieron contra Macri. De los que lo votaron, la mayoría no lo hizo en apoyo a su proyecto sino para sacarse de encima al gobierno K. Una abrumadora mayoría de los argentinos se opone a las medidas que implementará este gobierno. Qué tanto y con qué ritmo podrá avanzar Macri dependerá de la correlación de fuerzas con el pueblo que enfrentará el ajuste.
Macri y su gabinete de empresarios llegan para intentar lo que no pudo el kirchnerismo: «normalizar» el país que dejó el Argentinazo de 2001. Es decir, revertir el hecho de que las luchas sociales frenen los ataques de los de arriba y entorpezcan las condiciones de explotación deseadas. Los K avanzaron en garantizarles a los capitalistas cierta gobernabilidad para lucrar tras la mega devaluación de Duhalde. Esto a cambio de entregar algunas concesiones al movimiento de masas y sostener un gran doble discurso populista. Aun así, no pudieron domar totalmente los procesos desatados por el 2001.
Aunque les permitió acumular fortunas durante una década, el kirchnerismo representaba una mediación incómoda entre los capitalistas y el poder político, que se volvió inviable en la medida en que avanzó la crisis. Los que llegan a la Rosada con Macri, en cambio, son representantes directos de las corporaciones y el imperialismo.
Los primeros pasos de este gobierno reafirman que nos tenemos que preparar para enfrentar las medidas que se vienen. A quienes votaron a Macri por hartazgo a los K y esperaban un cambio favorable, y a los que votaron a Scioli para que no llegase Macri, los llamamos a unirnos en las calles. Será imprescindible para las luchas que vienen.

macri-baile

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