Provincia de Buenos Aires Nace una nueva “Alianza”

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Luego de semanas de disputas por los cargos, finalmente Stolbizer cerró con Alfonsín. El acuerdo dinamitó al FAP y oxigenó a la alicaída UCR presa de una interna feroz. Comprometidos con la tarea de conformar una variante un poco más simpática que la derecha macrista y denarvaísta, quienes ahora conforman el Frente Progresista Cívico y Social han iniciado un curso similar al que terminó con el desastre de la Alianza de De la Rúa.

Finalmente, tras la decisión de Alfonsín de abandonar la pelea por encabezar la lista a diputados nacionales, se cerró el acuerdo entre Gen-Libres del Sur-PS y la UCR. El mismo significó el certificado de defunción para el FAP, que venía paralizado y con una fuerte crisis por la estrategia de Binner y el GEN de adelantar este emprendimiento que habían pergeñado para el 2015. El desgaste K, de los oficialismos y la propia derecha que no pueden responder a las demandas populares de cambio, los obligó a tratar de poner en pie un nuevo proyecto para garantizar “gobernabilidad” y ofrecer una propuesta de capitalismo serio a los de arriba con una fachada amigable para los de abajo.
Los dos sectores celebraron el entendimiento y salieron a promover acuerdos similares en otros distritos del país. Venían de días muy tensos. Incluso Barletta, presidente del radicalismo, tildó de “conchudo” a Caputo por las redes sociales y el ex canciller renunció a la lista como candidato del PS, dejando en ridículo a Binner que lo había apadrinado.
Con el acuerdo cerrado, Stolbizer afirmó: “Entendemos que a la Argentina le falta esa mirada de mediano y largo plazo, por eso trabajamos no sólo con una propuesta frente a la coyuntura sino cómo se llega a ese país que uno quiere”.
Sobre el cierre de la inscripción de frentes, se incorporó a ese engendro la Coalición Cívica de Adrián Pérez, (socios también en Santa Fe), que abandonó a su suerte a Proyecto Sur y al PSA agravando la crisis que los venía sacudiendo desde que Solanas inició un equivocado derrotero en Capital transitando de la mano de Carrió a una entente con los radicales sin estaciones de paso.

Aire a la UCR, auxilio al sistema 

El ejemplo de la gestión compartida por PS y UCR en Santa Fe fue uno de los argumentos para defender la decisión tomada. Lo cierto es que no se han producido transformaciones significativas en esta provincia, donde se aplica el mismo ajuste a los estatales y el mismo modelo de monocultivo, depredación ambiental y subsidios a las multinacionales. Lejos de aportar al nacimiento de algo nuevo, la política sostenida por las gestiones de Binner y Bonfati, al dilapidar las esperanzas de cambio, le están abriendo el camino al PRO y el viejo PJ para fortalecerse en esta provincia.
El acuerdo con el radicalismo, significa una bocanada de aire fresco para el centenario partido, que sin esta soga no tenía posibilidad alguna de protagonismo en la política de la provincia ni nacionalmente. Cada espacio que logren será puesto al servicio de los grupos de poder. Si no, miremos lo que ocurre en Córdoba, donde Mestre pacta con De la Sota mientras apuesta a la privatización y el ajuste en su gobierno municipal.
Y lo que es más importante, se le da una mano invalorable a los sectores que trabajan para recomponer el régimen que hundió el país, hasta que el pueblo lo hirió de muerte en la explosión del 2001. Con este acuerdo se intenta avanzar en la arquitectura de “los tres tercios” -el PJ-K, el PJ anti-K y el panradicalismo- que hace tiempo reclaman desde el establishmen muy preocupados por la falta de recambio ante el desgaste K y la necesidad de recomponer el régimen.

Esta película ya la vimos… y terminó mal 

La noticia del acuerdo y sus expresiones en otras provincias, se convirtió en un hecho con gran destaque mediático. A quienes rechazan tanto a Scioli y los K como a De Narváez y los armados con Macri y la derecha, se les va a presentar esta propuesta como salida. La presión para que se inclinen por este tipo de ofertas va a crecer cuando se acerque la fecha de votar.
Pero hay que recordar que esta receta no es precisamente novedosa y que sugiere un deja vu con el momento en que se anunció el nacimiento de la Alianza, allá por el `99. Muchos, honestamente, se embarcaron detrás del “Chau Menem” y terminaron viendo el país destruido. Por ello, aunque puedan sumar algo como herramienta electoral de castigo por el hartazgo que producen los que gobiernan, están lejos de ser una novedad que despierte grandes expectativas habida cuenta de la experiencia que ya hicieron los trabajadores y el pueblo con armados de este tipo.
Buenos Aires ha sido llevada a la quiebra. Es una provincia rica con un pueblo empobrecido y necesita cambios muy profundos. Esto es así en la educación y la salud, en el transporte, a nivel impositivo, en vivienda, en obras para prevenir inundaciones, etc. Para lograr esos cambios habrá que avanzar sobre los intereses y negociados de grandes empresarios, banqueros y terratenientes, que se vienen beneficiando con este modelo para pocos. Y esto no lo va a hacer una nueva Alianza, integrada por quienes han venido gobernando contra el pueblo. La lista de probables candidatos porta apellidos dignos de figurar en los anales de la vieja política que ya gobernó y hundió la provincia.
En el camino de construir una nueva alternativa realmente transformadora, hemos conformado para estas elecciones el frente Podes con la Unidad Popular, el PTP y el Partido Social, junto a compañeros y sectores provenientes de las filas de Proyecto Sur y a otros que se sumarán para seguir bregando por la mayor unidad para impulsar un proyecto emancipador.

Guillermo Pacagnini

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