Parazo nacional contra el ajuste K

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La Plaza se llenó de bronca

Paro y cien cortes de ruta a lo largo y ancho del país. Una masiva movilización unitaria a Plaza de Mayo y en otras provincias. La jornada del 10 significó un fuerte golpe al gobierno y mostró al movimiento obrero articulando el reclamo social. Garantizar un nuevo paro nacional CTA-CGT y la continuidad de la pelea son tareas presentes para los trabajadores. Se impone incorporar el pliego levantado a la lucha por un programa obrero y popular para cambiar el país.

Guillermo Pacagnini, Mesa nacional CTA

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La jornada se fue calentando desde temprano, cuando se comenzaban a hacer los cien cortes de ruta en todo el país. Movimientos sociales y sectores gremiales hacían su aporte a un nuevo paro nacional de la CTA, que se sentía en hospitales, escuelas y sectores de la administración pública. Se ponía en marcha, continuando la del 8 de junio, una medida nacional de lucha contra la política de ajustes del gobierno nacional y los gobernadores.

Una Plaza masiva, postal del nuevo momento

Los medios estiman en alrededor de 50.000 los presentes. Las fotos aéreas muestran una plaza colmada. Las columnas que ingresaron por las dos diagonales y por la Avenida de Mayo contaron con decenas de miles de trabajadores, organizaciones gremiales, estudiantiles, políticas. Se expresó una unidad de acción superior a todas las que se habían logrado hasta la fecha. La CTA logró construir un acuerdo programático con Camioneros y la CGT que encabeza Moyano, así como con la Federación Agraria, entre otros sectores. Alejandro Bodart y Vilma Ripoll fueron parte del palco, junto a Pino Solanas. Fueron duros los debates al interior de la CTA alrededor de la unidad de acción. Pero fue correcto haberlos dado con convicción, ya que la central se ha fortalecido con esta convocatoria unitaria. Aunque la CGT no llamó a parar, estamos frente a un hecho novedoso y muy positivo, que permitió una medida mucho más fuerte y confirma el nuevo momento que se vive en el país, marcado por el desgaste K y el creciente conflicto social.

Articular los reclamos desde el movimiento obrero

Otro dato importante es el pliego reivindicativo que se llevó adelante. A los puntos que la CTA planteó en el paro del 8/6 se incorporaron otros que respondían a las demandas de los sectores medios rurales y urbanos, a la juventud, los pueblos originarios, etc. Antes se tuvo una posición correcta frente al reclamo de prefectos y gendarmes planteando la sindicalización. Todo ello debe ser valorado como una gran conquista de los trabajadores. Por primera vez en mucho tiempo aparece un sector del movimiento obrero queriendo articular la pelea por un programa más general de reivindicaciones, buscando convocar a otros sectores sociales que rechazan la política del gobierno. Hay que mantener esta política, porque nos fortalece en la disputa de grandes franjas de la población con los proyectos del sistema que buscan sacar tajada del retroceso K. Y estamos hablando de una disputa decisiva para cualquier proyecto de cambios profundos.

Continuidad y pelea por un cambio en el país

Hay que debatir las conclusiones de lo que protagonizamos ayer en todos los lugares de trabajo, estudio, en el territorio, los gremios, las organizaciones, etc. Los trabajadores tenemos que tomar como una tarea presente la propuesta que hizo Pablo Micheli de preparar un nuevo paro nacional antes de fin de año. Esta vez tiene que parar la CTA y también la CGT que encabeza Moyano. Se debe construir una nueva movilización nacional ese día, que sea más grande que la del 10. Necesitamos garantizar la continuidad con un plan de lucha conjunto hasta torcerle el brazo al gobierno. A la vez, debemos tener presente que la salida a los problemas que vivimos sólo será posible con un cambio en el modelo de país. Por eso, aprovechando el pliego común de reclamos que ya hemos construido, tenemos que avanzar en debatir y proponer la lucha por un plan de emergencia obrero y popular, que reorganice el país y haga que esta vez la crisis la paguen los capitalistas, terratenientes y banqueros.